Once años. Es el tiempo de vida de una aventura empresarial que ahora genera empleo de calidad —salarios elevados para sus 15 empleados, cinco latinoamericanos y 10 españoles— pero que nadie entendía en su momento: la visualización de datos. Bestiario es la compañía barcelonesa que apostó por fundir diseño e ingeniería y que ahora ve los réditos de correr un maratón en la carrera empresarial. En su cartera de clientes: Dom Perignon, el Banco Sabadell, el Centro Pompidou, el cocinero Ferrán Adriá o EL PAÍS. El año pasado su facturación alcanzó 1,3 millones de euros brutos.