El frente reaccionario piensa en cuidar solo su bolsillo: los nórdicos exigen «mayor precisión» en «reducir el riesgo» antes de compartir nada. Los alemanes también, pero lo escriben con más cuidado. Temen que el dinero del Mecanismo de Estabilidad Financiera o fondo de rescate (MEDE, hoy medio billón de euros) se derroche en salvar bancos italianos y recuerdan que su parte (168.300 millones) «procede» del sagrado «presupuesto federal».