La vida de la economista Kristalina Georgieva (Sofía, 1953) dio un giro radical en 1989. Ejercía como profesora universitaria y podía vislumbrar lo que iba a ser el resto de su carrera cuando el régimen comunista comenzó a caer y, de golpe, la Bulgaria que conocía desapareció. En 1993 comenzó a trabajar para el Banco Mundial y años después volvió a Europa, donde ha sido vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Cooperación Internacional y Ayuda. También fue una de las candidatas mejor posicionadas para llegar a la secretaría general de Naciones Unidas en 2016, aunque fue designado Antonio Guterres. Siendo muy joven, antes de graduarse, trabajó como vendedora en un puesto del mercado de Sofía. Hoy otros mercados le ocupan. Como directora general del Banco Mundial desde 2017, es la responsable del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y de la Asociación Internacional de Fomento, dos instituciones del organismo que brindan financiación a los países en vías de desarrollo.