Los túneles de Pajares, la obra más costosa del AVE, llevan años provocando un desvío de agua desde León a Asturias, en una especie de trasvase oculto que ha secado acuíferos y desviado cauces. Tras una década de protestas de los pueblos afectados, la Confederación Hidrográfica del Duero ha tomado la primera medida para obligar a corregir la situación: ha multado al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) por no evitar la derivación de aguas.