El rechazo a la reforma electoral en las urnas italianas era tal vez el resultado más temido por los mercados pero también el más previsible de cuantos hemos visto este año. En los mercados europeos, algunos fundamentos macroeconómicos están mejorando y la inflación crece pero, al mismo tiempo, el riesgo político pondera al alza. Es un riesgo, en parte, oculto. Para los que no valoran suficientemente el poder analgésico del programa de compra de deuda del BCE, cabe pensar que un resultado como el que el domingo se produjo en Italia hubiera desembocado en una crisis de deuda soberana.

Seguir leyendo.