La moda sigue condicionando las decisiones de consumo de la mayoría de la gente, pero la ejecución de la decisión de gasto está transformándose de forma significativa. Hasta el punto de cuestionar seriamente las motivaciones de los consumidores y, desde luego, las vías a través de las cuales se concreta la oferta de las empresas. Los resultados de estas no acaban de reflejar la recuperación observada en otros sectores, al tiempo que se suceden los cierres de tiendas. Redefinir el concepto de tienda, adecuar la oferta a la diversidad de canales hoy disponibles, con especial atención a las posibilidades online, parecen ser las prioridades de un sector llamado a una mutación de alcance.

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