Serge Dassault murió este lunes al pie del cañón, en sus oficinas de la rotonda de los Campos Elíseos, en París, que seguía frecuentando a diario, aunque ahora ya no llegaba al alba sino a media mañana. Así lo recordaba su diario, Le Figaro. Dassault fue un ejemplar único, y a la vez muy característico, del capitalismo francés: industrial en sectores íntimamente ligados al Estado como el aeronáutico y el armamentístico, alcalde, senador y amigo de presidentes, patrón de medios de comunicación y finalmente implicado en varios asuntos judiciales que complicaron el final de su carrera. Tenía 93 años.