“Estaba juntito a él y vino una vecina a saludarle y, claro, como siempre, Marcelino hablando de lo mismo; medio se le entendía porque ya casi no podía hablar, pero le dijo: si uno se cae, se levanta inmediatamente y sigue adelante”. Josefina Samper, la mujer de Marcelino Camacho, recordaba esto de su marido, tras cantar La internacional puño en alto, en la despedida del mítico sindicalista. Era el 30 de octubre de 2010 y, contra lo que estaba previsto por la organización, había pedido la palabra para despedir a su marido y dar las gracias a las miles de personas que habían acudido a la Puerta de Alcalá, en Madrid.