Desde 2006, la firma casi ha quintuplicado el número de tiendas y la facturación, que llegó a 147,45 millones de euros en 2016. La crisis ha favorecido a la cadena, que abrió su primera tienda en 2004. “No hemos dado pérdidas, la crisis llegó en medio de nuestra expansión, y nos ha sentado bien porque vendemos a precio asequible. Nuestro cliente, de poder adquisitivo medio bajo, se ha mantenido, y hemos recogido a quienes tenían un poder adquisitivo superior antes de 2008”, explica José Ángel Pardo Martínez, director de Liwe Española, y segunda generación propietaria de la empresa.

Seguir leyendo.