Los márgenes de la carretera de Bañaderos, en Gran Canaria, se siguen tiñendo de verde platanero. En Playa Paraíso, Tenerife, los plátanos comparten paisajes con hoteles emergentes. El sector cedió hace tiempo al turismo el trono de la economía canaria, con una aportación al PIB autonómico que ahora no llega al 1%. Pero sigue dando muestras de poderío: en 2016, se alcanzaron los 434 millones de kilos de plátano cortado. Y los primeros datos apuntan a que el año pasado hubo una campaña similar.