La ofensiva del Ministerio de Trabajo contra los falsos cooperativistas de la industria cárnica empieza a dar sus frutos. Trabajo lleva dos años enviando inspectores a decenas de mataderos de toda España en busca de pruebas de lo que los sindicatos califican de “fraude” a gran escala: miles de empleados precarios obligados a hacerse cooperativistas para poder trabajar en el sector. La Inspección de Trabajo acaba de concluir que la mayor de estas cooperativas, Servicarne, no es tal. La primera acta de liquidación que resulta de esta ofensiva, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, asegura que en realidad es una empresa pantalla y que, por tanto, sus socios no son cooperativistas. Varias fuentes del Ministerio de Trabajo aseguran habrá más actas como esta, lo que puede afectar a unas 50 empresas y unos 5.300 trabajadores de 20 provincias.