Qué hay de lo mío; por qué no recupero el puesto de trabajo perdido durante la crisis; por qué no dispongo de un empleo decente, no esta mierda, con una cierta seguridad laboral y que tenga que ver con aquello que he estudiado o para lo que me he formado; por qué si trabajo tantas horas no disfruto de un nivel salarial al menos similar al que tenía antes o un poco superior, como es lógico; por qué me ha disminuido la protección social ya que perdí el derecho al seguro de desempleo porque llevo mucho tiempo en paro, no puedo cotizar lo suficiente para que —en el futuro— tenga derecho a una pensión pública, o he de soportar largas listas de espera ahora que he caído enfermo de importancia. En definitiva, por qué mi nivel de bienestar no se corresponde con el hecho de que España esté a punto de recuperar los niveles precrisis de Producto Interior Bruto (PIB), y esté creciendo con fortaleza (datos oficiales).