Pasar frío en casa por miedo a la factura

“No estáis solos, no hay nada de lo que avergonzarse”. Eso les dice Yolanda Yeste a quienes llegan a una asamblea de Alianza contra la Pobreza Energética cuando le explican las dificultades que tienen para pagar los suministros básicos de su vivienda. “Lo primero es cubrir las necesidades básicas y luego ya veremos qué hacemos con las facturas, les digo a los recién llegados, pero yo hago justo lo contrario: prefiero pagar la luz que comer bien”, cuenta esta parada de Barcelona de 54 años, haciendo suyo el dilema anglosajón de la pobreza energética: “heat or eat” (calentar o comer). La miseria o los problemas para llegar a fin de mes muchas veces no se traducen en España en impagos. “Yo voy al día con todo porque no quiero más amenazas”, dice Yolanda, que vive de alquiler y que sufrió la batalla bancaria de un largo proceso hipotecario que la dejó sin casa y sin fuerzas.

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