El desprecio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por el sistema internacional, es real y se está reflejando en políticas concretas. Su decisión de imponer 50.000 millones en gravámenes punitivos a la importación de muchos bienes chinos podría afectar seriamente el comercio global; y si bien eximó, a último minuto, los productos de la Unión Europea, todavía puede que Europa acabe en la línea de fuego.

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