Uno de los retos más trascendentes a los que se enfrenta la sociedad española es el relativo al futuro del sistema público de pensiones. A todos nos gustaría ver subir las pensiones y a todos nos disgusta que pierdan poder adquisitivo. La cuestión es cómo se consigue lo primero y se evita lo segundo. Lamentablemente, el debate de las últimas semanas ignora el verdadero problema —la sostenibilidad— no hace justicia a la evolución de las pensiones en los últimos años y termina situándose fuera de la realidad.