«Las perlas no se encuentran en la orilla. Si quieres una, debes sumergirte en el mar a por ella”, dice un proverbio chino. El mercado de valores del gigante asiático está lleno de perlas, pero el inversor debe conocer cómo son las procelosas aguas locales antes de lanzarse a por ellas. La historia del crecimiento de este país ha dado forma a estructuras de gobierno corporativo muy particulares y ha generado riesgos específicos, a menudo poco comprendidos, para los inversores extranjeros. En este sentido, Janus Henderson ha lanzado un estudio, titulado Signals and Smokescreens y publicado en exclusiva por EL PAÍS, en el que analiza las particularidades de las compañías chinas.