Las deudas hay que pagarlas. Perdonarlas genera incentivos perversos a repetir irresponsablemente en el futuro y agravios comparativos contra quienes optaron por no endeudarse o a hacerlo menos, ajustando gastos e ingresos ordinarios. Pero hay más motivos por los que se deben evitar quitas sobre el nominal de las deudas de las comunidades autónomas con el Tesoro. En particular, porque plantearía un problema con las autoridades comunitarias y con los analistas internacionales; y porque no son estrictamente necesarias. Detengámonos en este último argumento.