La economía portuguesa crece hoy por encima de la media de la Unión Europea y de la zona euro, apoyada en un fuerte crecimiento de la inversión y las exportaciones. El paro se encuentra en niveles de antes de la crisis, y la tasa de empleo crece de forma robusta. Los déficit presupuestarios están en mínimos de las últimas cuatro décadas; mientras, la balanza de pagos por cuenta corriente se ha mantenido en superávit en los últimos seis años.