La huelga anunciada en Ryanair presenta importantes dudas legales, al desarrollarse en gran medida dentro del territorio y espacio aéreo español, al propio tiempo que sus empleados se encuentran contratados conforme a la legislación irlandesa. La importancia del asunto trasciende el caso concreto, dado que no tenemos precedentes al que agarrarnos y, además, puede ser un caso emblemático derivado de la globalización, que puede repetirse y extenderse en el futuro: casos de huelgas de dimensión europea, mientras que las legislaciones en esta materia son exclusivamente nacionales. Las incertidumbres derivan del hecho de que no tenemos una respuesta expresa en la legislación española a este tipo de huelgas, al propio tiempo que no existe competencia de armonización legislativa por parte de la Unión Europea en materia de huelga.

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