La situación en Iowa sigue siendo espeluznante. Más de la tercera parte de la población carece de agua potable desde hace tres semanas, y las enfermedades transmitidas por el agua contaminada parecen estar propagándose. Solo la sexta parte de la población dispone de electricidad. El sistema sanitario está en ruinas, y el hambre pura y dura podría ser un problema en algunas zonas aisladas.