“Que hagan huelga, pero que no nos tiren piedras”

En una de las sedes en Barcelona de la empresa de transporte Vector, el principal socio de Cabify en España, de los 250 vehículos con los que cuenta, 75 tiene desperfectos. Impactos de piedras en puertas y ventanas, ruedas pinchadas, restos de huevo y harina en parabrisas, la carrocería rayada y cristales rotos. “Es la guerra, cada vez nos da más miedo que nuestros conductores salgan a trabajar”, aseguran los responsables de la empresa. En la capital catalana, donde la prudencia ya era necesaria según los chóferes, ahora es imperativa: la patronal de empresas que usan las licencias de vehículos con conductor denuncia que con la huelga de taxistas se han intensificado los ataques a coches que funcionan con Uber o Cabify. En el Área Metropolitana de Barcelona operan 1.035 coches con licencia VTC, frente unos 10.500 taxistas.

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