Todos hablan de lo mismo pero dicen cosas diferentes. No más retóricas ni recovecos. Ya está: con las elecciones alemanas de ayer se terminan los obstáculos políticos pretextados una y otra vez para no abordar una nueva fase europea que indique a los ciudadanos si se avanza o se retrocede en la idea final de una unión política. Se acaba un ciclo y comienza otro. Por fin ha quedado desnuda, delante del espejo de la opinión pública, la voluntad política para dar, o no, ese gran salto adelante.

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