Que sepamos, Paul Ryan, el presidente de la Cámara de Representantes —y líder de lo que queda del sistema republicano— no es racista ni autoritario. Sin embargo, está haciendo todo lo posible por convertir a un racista autoritario en el hombre más poderoso del mundo. ¿Por qué? Porque así podría privatizar Medicare y bajarles drásticamente los impuestos a los ricos. Y eso, en resumen, explica lo que le ha pasado al Partido Republicano y a Estados Unidos.