La llamada burbuja del fútbol, lejos de pincharse, cada vez se hincha más, al menos en España. Las últimas subastas de los derechos de televisión, tanto de los torneos organizados por la UEFA (Champions League y Europa League) como de las competiciones de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) se han saldado con notables alzas respecto a las anteriores pujas. Los operadores de telecomunicaciones que emiten los partidos se reparten entre ellos el coste de los derechos de acuerdo a una fórmula secreta dictada por la Comisión Nacional del Mercado y de la Competencia (CNMC) de forma que nadie conoce realmente cuánto paga cada empresa y cómo se distribuye ese importe, que ocultan celosamente los operadores.