
El volumen de deuda corporativa roza los 16 billones de euros y los inversores extranjeros son dueños de casi el 30% del mercado.
El mercado de deuda corporativa de Estados Unidos es el mayor del mundo, el más profundo y el objeto de deseo de bancos y empresas de cualquier parte del globo que quieran ser considerados emisores de primer nivel. Santander, BBVA y CaixaBank son participantes recurrentes y suman miles de millones en deuda emitida en dólares.
Su atractivo son los inversores y su capacidad de compra, explican fuentes financieras. Los hay especializados por sectores, generalistas, a largo plazo y oportunistas. Entre todos tienen en sus manos 18,12 billones de dólares (15,95 billones de euros) en bonos cotizados y el mayor grupo individual de propietarios son extranjeros, según señala la firma de análisis CreditSights con los datos a cierre del primer semestre del año publicados por la Reserva Federal.
Los inversores del resto del mundo tienen 4,58 billones de euros en bonos corporativos estadounidenses, el 29% del total en circulación. En ese grupo hay desde fondos soberanos hasta aseguradoras, pasando por gestoras de activos tradicionales, bancos y hedge funds, todos ellos deseando aprovechar el potencial de las empresas que emiten en Estados Unidos.
Respaldo en el Covid
Son los más poderosos en términos agregados y también los más estables. Sus ventas durante lo peor de la pandemia de Covid fueron muy inferiores a las que protagonizaron los inversores estadounidenses.
Incluso este retroceso fue solo un paréntesis. El dinero del resto del mundo no ha parado de comprar bonos estadounidenses desde entonces y suma 153.000 millones nuevos en el primer semestre de 2026.
El 70% restante de los dueños del mercado tiene su sede en Estados Unidos, pero está muy repartido entre las distintas tipologías de inversores. Las aseguradoras de vida son las segundas por volumen. Tienen el 22% y su posición no ha dejado de subir en los últimos años.
La rentabilidad de los bonos corporativos es el principal reclamo para las aseguradoras, que no solo acuden a las emisiones públicas que hacen las entidades, sino que son el principal grupo que está detrás del crecimiento de las colocaciones privadas.
Estas operaciones se hacen de tú a tú entre el emisor y el comprador, con la posibilidad de negociar los términos y los plazos y de obtener más intereses, según asegura un informe de la Reserva Federal de Chicago.
Fondos y ETF
Los fondos de inversión están a bastante distancia de las aseguradoras. Suyo es el 15% del mercado de deuda corporativa estadounidense. Por detrás están los ETF (fondos cotizados), con el 8%, seguidos por las aseguradoras de no vida y los fondos de pensiones privados, ambos con el 5% cada uno.
Ese mismo porcentaje es el que tienen los bancos estadounidenses, que se han convertido en los inversores más activos en los últimos años. Solo los ETF han crecido más desde el cierre de 2019, aunque en su caso se debe a que eran un producto más novedoso hace siete años y su presencia era reducida.
Los bancos estadounidenses han elevado un 64% su tenencia de bonos corporativos en ese periodo, con una aceleración en el primer semestre de 2026. Han comprado casi 107.000 millones de euros en seis meses y ahora son dueños de más de 720.000 millones.
Pero son los inversores del resto del mundo los que más han crecido desde el fin de 2019 entre los grupos con mayor peso en el mercado. El incremento es del 31%, muy por delante del 21% de las aseguradoras de vida y del 19% de los fondos de inversión.