Las próximas semanas serán intensas para los responsables del Ministerio de Hacienda. El calendario político se ha apretado por el proceloso trámite presupuestario. La mayor preocupación del Ejecutivo es que la Comisión Europea respalde el plan presupuestario con las medidas necesarias para reducir el déficit público al 3,1% del PIB en 2017, lo que supone un ajuste de unos 5.500 millones de euros.