Ramón Quintana se jubila como director general del BCE

Su posición en la institución se fijará cuando pida formalmente el reingreso, pero su rol más probable es asesor del gobernador.

Se reduce la nómina de españoles en las altas instituciones financieras europeas. A la próxima salida de José Manuel Campa de la presidencia de la EBA, prevista para el 31 de enero, se suma en febrero la de Ramón Quintana, director general de Supervisión del BCE, en este caso por jubilación. No hay ningún español por debajo que pueda optar a esa vacante por promoción interna. Por tanto, esa plaza española se pierde.

La plantilla del supervisor debe jubilarse automáticamente al cumplir 65 años, no se pueden hacer prórrogas. La única excepción son los miembros del comité ejecutivo y del Consejo de Supervisión.

Ramón Quintana llegó a Fráncfort en 2014, en pleno arranque de la Unión Bancaria, y se hizo con una de las influyentes cuatro direcciones generales del Mecanismo Único de Supervisión (MUS). En la práctica es director general del BCE, porque el MUS está encastrado dentro de la estructura del BCE. Quintana es hoy el encargado de la evaluación de los bancos sistémicos e internacionales.

El cometido del MUS es garantizar la seguridad y la estabilidad del sistema bancario europeo, asegurar el cumplimiento de las normas bancarias y gestionar los riesgos para la estabilidad financiera. Es el encargado de realizar cada año el SREP, un proceso de evaluación de todas las grandes entidades para determinar sus exigencias mínimas de capital individualizadas de acuerdo con su modelo de negocio y su perfil de riesgo.

Según fuentes conocedoras, Quintana va a pedir su reingreso en el Banco de España, que es automático dada su condición de funcionario. En el Banco de España la edad de jubilación es de 70 años.

La petición formal se realizará a inicios del año que viene, cuando esté próxima su salida. Será entonces cuando se determine qué posición ocupa en función de su rango. Lo más probable, trasladan estas fuentes, es que en un primer momento ejerza como asesor del gobernador del Banco de España José Luis Escrivá.

Quintana es inspector de entidades de crédito y antes de su marcha al BCE era director general de Supervisión, uno de los puestos más altos del escalafón directivo del Banco de España.

La figura de asesor del gobernador es habitual en el Banco de España para altos cargos en excedencia que regresan al organismo sin tener un destino inmediato o que han decidido dejar sus responsabilidades anteriores. Es lo que hizo Ángel Estrada, cuando hace un año dejó su cargo de director general de estabilidad financiera por petición propia por motivos de salud.

Se trata de un puesto diseñado para tratar de aprovechar la amplia experiencia de quienes los ocupan y que implica que el gobernador les pueda encargar proyectos concretos en función de su perfil.

Hay otros tres altos funcionarios en esa posición. Margarita Delgado, que fue subgobernadora del Banco de España con Pablo Hernández de Cos. Montserrat Martínez Parera, exvicepresidenta de la CNMV. Y Jesús Saurina, que en primavera volvió de Bruselas tras finalizar sus cinco años como consejero de la Junta Única de Resolución, el organismo que intervino Popular en 2017.

Quintana estuvo el año pasado en las quinielas como posible número dos del Banco de España cuando se barajaba que el Gobierno quería poner una mujer al frente de la institución y ser el primero en hacerlo en Europa.

Campa deja la EBA en enero y Guindos finaliza en BCE en mayo

José Manuel Campa anunció en septiembre su salida de la presidencia de la EBA, el organismo que organiza los test de estrés de la banca. Fue una sorpresa, porque un año antes había renovado mandato. Alegó razones personales y familiares no relacionadas con motivos de salud. Margarita Delgado, subgobernadora del Banco de España, sopesó presentarse al proceso, pero finalmente desistió. Es complicado que un español sustituya a otro español. Suena Mario Centeno, exgobernador del Banco de Portugal y expresidente del Eurogrupo. Según la prensa lusa cuenta con el apoyo de Christine Lagarde. El mandato de Luis de Guindos finaliza el 31 de mayo y no puede renovar. El vicepresidente del BCE no da pistas sobre su futuro.