
En pleno debate sobre cómo impulsar el débil crecimiento económico de la zona euro, el sector financiero apunta a la urgente necesidad de racionalizar los requisitos regulatorios sobre las entidades de crédito como palanca para mejorar la financiación del tejido productivo. Teniendo en cuenta el elevado peso de la banca en el crédito a las empresas respecto a otros mercados, principalmente Estados Unidos, es crucial conseguir un adecuado equilibrio entre las exigencias normativas a esta industria sistémica y su capacidad para los ‘stakeholders’, tanto sus accionistas como el conjunto de la sociedad.
Para ello resulta imprescindible que la legislación sobre su actividad sea más previsible, racional y menos dependiente del capital. Es lo que reclamaron las patronales bancarias en el XVI Encuentro Financiero EXPANSIÓN-KPMG, en el que abogaron por la simplificación del marco normativo para impulsar su propio desarrollo y también la competitividad de la economía europea en un entorno de crecientes incertidumbres geoestratégicas.
A modo de ejemplo, las exigencias de capital a los bancos europeos se han elevado en 100.000 millones de euros en los últimos cuatro años, mientras que apenas se han puesto límites a la actividad de la denominada «banca en la sombra», que realizan entidades no financieras. Pero esta demanda de simplificación regulatoria del sector bancario no debe confundirse con las propuestas de desregulación feroz que llegan de Estados Unidos, pues lo que se busca en Europa son normas más transparentes y eficaces que resulten beneficiosas para conjunto de la zona euro.