La tecnología ha sido siempre una aliada de la industria financiera. Sin embargo, la nueva ola de innovación tecnológica ligada a la disrupción digital tiene implicaciones mucho más amplias para los servicios financieros. Los beneficios potenciales para el cliente —agilidad, acceso, bajos precios, diversidad en la oferta— no tienen precedente. Pero hacerlos realidad dependerá de cómo superemos los retos en cuatro frentes: infraestructuras digitales, modelos de negocio, distribución de soluciones digitales y la regulación y la supervisión del nuevo ecosistema financiero.