
El Gobierno británico quiere duplicar la tasa de crecimiento de sus exportaciones de servicios financieros.
El Gobierno británico se ha propuesto duplicar la tasa de crecimiento de las exportaciones de servicios financieros y que este segmento contribuya al PIB, a diferencia de los últimos años. Estas deberían ser las consecuencias para Reino Unido del carrusel de reformas que está promoviendo el Ejecutivo laborista para impulsar Londres como plaza financiera mundial.
Preocupa especialmente a la ministra de Hacienda, Rachel Reeves, el retroceso acumulado en términos reales del sector financiero, que ha caído siete puntos entre 2010 y 2024, frente a un alza del 24% del resto de la economía (una muestra son los seguros, con un incremento del 23% en ese tiempo).
La productividad del sector financiero hoy es inferior a la de quince años atrás, según datos del Ejecutivo británico.
Las exportaciones de servicios financieros, que han aumentado a una media del 1,37% en la última década.
El Gobierno no entra a evaluar qué parte de esta situación se explica por el Brexit. El divorcio con la UE había afectado al comercio exterior de bienes, justo lo contrario que al de servicios, que había aumentado desde la pandemia, aunque no tanto por el sector financiero, sino por consultoría y servicios profesionales y legales.
El Ejecutivo laborista quiere dar la vuelta a la tendencia y afianzar Londres como capital financiera mundial.
Es un discurso que viene repitiendo Reeves desde que llegó al poder, en julio de 2024, y que ahora pondrá a prueba, después de plantear varias reformas cuyo objetivo final es reducir burocracia, facilitar el establecimiento de empresas y animar a tomar más riesgos para elevar la rentabilidad de la banca y la remuneración de los ahorros del público minorista.
Un 30% más en diez años
La principal meta es duplicar la tasa de crecimiento de las exportaciones de servicios financieros hasta una media del 2,7% anual entre 2025 y 2035, lo que supondría un alza real del 30% en una década. En 2024, este segmento de la economía exportó por 130.000 millones de libras (150.000 millones de euros).
Reino Unido redujo su cuota mundial de este tipo de exportaciones entre 2010 y 2023 del 21% al 15%, aunque la cifra ha continuado estable desde 2019.
También debería ayudar una mejora de la productividad, que ha caído un 11% desde 2010 (especialmente a partir de 2017); pese a ello, este indicador sigue muy por encima de la media del resto de sectores.
Uno de los objetivos del Gobierno es aprovechar la «posición de Reino Unido como superpoder financiero» para que en 2035 las compañías ubicadas en el país sean capaces de aumentar sus exportaciones a todo el mundo.
Otra meta pasa por «apuntalar» el acceso de las compañías del sector a mano de obra altamente cualificada, en un contexto en el que se desconoce el impacto real que va a tener la inteligencia artificial.
En paralelo, Downing Street se ha propuesto que los beneficios del sector se trasladen a la economía real, además de desarrollar clústeres de servicios financieros fuera de Londres.
Informes y requerimientos
Entre las medidas específicas anunciadas, figuran las siguientes:
- Las ampliaciones de capital inferiores al 75% no deberán emitir informes detallados.
- Ciertos requerimientos de capital para la banca se relajarán para facilitar que puedan prestar más dinero.
- Las normas sobre separación de la banca minorista y de inversión se van revisar.
- El Gobierno pretende reservarse facultades para obligar a fondos de pensiones a invertir más en cotizadas británicas.