
La entidad no está obligada a emitir CoCos y se limitará a refinanciará los vencimientos de deuda que crea conveniente. La subidas de ráting le permitirán hacerlo con un menor coste.
Sabadell podrá concentrarse en los próximos meses en defenderse de la opa hostil que ha lanzado BBVA y en fortalecer su negocio bancario, porque la financiación no será un problema. Las necesidades de la entidad para 2025 se limitan a refinanciar sus vencimientos de deuda y ni siquiera tiene que vigilar esa cuestión al milímetro. La ayuda de Cerberus y las emisiones extra del año pasado se lo permiten.
El banco hizo un esfuerzo adicional en 2024 para llenar sus arcas con el objetivo de reforzar sus resultados y mejorar su imagen ante los inversores en la pelea con BBVA. El buen momento del mercado y el apetito de los compradores por hacerse con una deuda que podía terminar siendo respaldada por una entidad con mejor ráting si triunfa la opa le abrieron todas las puertas.
Con las alforjas ya cargadas, a final de año llegó un ingreso adicional de casi 410 millones de euros. Un juez de Inglaterra condenó al fondo de inversión estadounidense Cerberus a indemnizar a Sabadell por la venta de varias carteras inmobiliarias y a pagar los intereses y las costas.
Sin sobresaltos
Esa munición le sirve ahora al banco para encarar 2025 con un plan de financiación muy accesible y a mirar con calma la volatilidad que los golpes geopolíticos pueden propinar al mercado.
Y eso que cuenta con el impulso que le han dado las subidas de ráting de las agencias por la mejora de los resultados y la solidez de su capital por encima del 13%. Moody’s, S&P y Fitch han elevado su calificación o su perspectiva y eso tiene su premio en forma de menor coste de financiación.
Todo apunta a que no podrá comprobarlo con la deuda más cara y complicada de colocar, que son los CoCos o bonos AT1. Sabadell va sobrado de estos instrumentos. La entidad ha avanzado a los analistas que su intención este año se limita a mantener lleno el colchón de capital que le permite la regulación y esa tarea está conseguida.
Su máximo posible es el 1,92% de sus activos ponderados por riesgo y ya cuenta con el 2,17%, sin ningún vencimiento por delante en 2025. Eso significa que ni un solo euro de su capital de máxima calidad se desvía para cubrir exigencias regulatorias que pueden salvarse con instrumentos de solvencia menos pata negra.
La deuda subordinada se queda un poco más corta. Tiene un colchón del 2,42% cuando las autoridades le permiten llegar hasta el 2,56% para completar su ratio de capital total, así que es un campo donde se anticipan emisiones.
Bonos sénior
La parte más activa serán los bonos sénior preferentes y no preferentes. La intención de Sabadell es refinanciar los vencimientos de la deuda que pierda este año su capacidad para computar en los requerimientos de colchón anticrisis que le exigen las autoridades (el MREL).
La suma son 2.730 millones entre vencimientos y primeras ventanas de amortización y ya tiene 500 millones recaudados con la colocación de bonos sénior no preferentes que acaba de realizar.
Sabadell también afronta 756 millones de euros en cédulas hipotecarias que llegan a su madurez, pero no hay ningún compromiso de reponerlas. El banco se ha limitado a avanzar que será un emisor oportunista en este instrumento tanto en euros como en libras. Su filial británica TSB ya lo ha demostrado. Tiene 600 millones de euros recién emitidos en cédulas.
Las necesidades de este año contrastan con los 4.534 millones de euros colocados solo desde la matriz española (sin contar TSB) en 2024, cuando aceleró las emisiones en el tramo final del ejercicio para reforzar sus cuentas.