Los bancos disparan sus colchones gracias al beneficio y la rentabilidad. Los contendientes en la opa son los que más solvencia han ganado en 2025.
Los grandes bancos españoles se están convirtiendo en una máquina de generar capital que ni siquiera los recortes de los tipos de interés ni las luchas en las opas hostiles han conseguido frenar. Sabadell, BBVA y Santander han reforzado su solvencia y ganan margen para repartirla entre los accionistas en forma de dividendos y recompras de acciones.
Sabadell es el que va más holgado y el que tiene la ratio de capital más elevada entre la gran banca. Su solvencia de máxima calidad (CET1) ha escalado hasta el 13,74% a cierre del tercer trimestre y eso supone sumar 72 puntos básicos en los nueve primeros meses del año, que aumentan hasta 176 puntos básicos si se descuentan del cómputo los dividendos ya pagados.
La posición de BBVA también es histórica. El banco acumula tres trimestres por encima del 13% de CET1, algo que nunca había conseguido hasta ahora, y se sitúa en el 13,42%, después de añadir 54 puntos básicos a su capital en lo que va de año.
Récord
Sin embargo, tanto Sabadell como BBVA han tenido en otros momentos del pasado un pico de capital más alto que el actual. No les duró más de uno o dos trimestres, pero ninguno de los dos puede declarar su solvencia presente como récord.
Santander sí puede hacerlo. El CET1 del 13,09% es el más alto que ha tenido nunca y llega a él después de incrementarlo 29 puntos básicos en los nueve primeros meses del ejercicio.
El capital de los tres bancos no estaría tan holgado si sus modelos de negocio fueran diferentes, pero los suyos tienen una fuerte base de clientes minoristas, préstamos ortodoxos y ausencia de posiciones en derivados o mercados que los hacen muy seguros a ojos de los reguladores.
El resultado directo son unas exigencias de capital muy inferiores a la media europea y una capacidad creciente de repartir dividendos sin que el Banco Central Europeo (BCE) pueda ponerles pega alguna.
Visto bueno del BCE
La clave la tiene el colchón sobre la cantidad mínima distribuible (MDA, por sus siglas en inglés), que mide la distancia entre la solvencia de un banco y sus requerimientos. De su holgura depende el visto bueno del BCE al pago de dividendos, a las recompras, al desembolso del bonus a los ejecutivos y a los cupones de los bonos contingentes convertibles.
Si la cuantía es elevada, la aprobación está servida, y los de Sabadell, BBVA y Santander son mucho más altos que su media histórica. El primero tiene un colchón de casi cinco puntos porcentuales (486 puntos básicos), el segundo roza los cuatro (390 puntos básicos) y el tercero tiene una holgura de 324 puntos básicos.
Y los tres bancos tienen la intención de usar esta munición para elevar sus pagos a los accionistas, según han declarado sus responsables. Sabadell se ha comprometido a repartir todo su exceso sobre el 13% de capital y además cuenta con los ingresos por la venta de su filial británica, TSB, de los que devolverá 2.500 millones a los accionistas.
BBVA ha puesto ese listón en el 12% y Santander no tiene un objetivo tan definido, pero el mercado apuesta a que su retribución a corto plazo irá más allá del 25% de su beneficio en dividendos más los 10.000 millones de euros en recompras que ha prometido para este año y el que viene.
La cuantía final de las retribuciones a los accionistas se conocerá en los próximos meses. Santander desvelará sus planes de reparto en febrero, cuando presente su nuevo plan estratégico.
Sabadell está pendiente del consejo de administración que celebrará con los resultados de 2025 en la mano, mientras que BBVA espera la luz verde del BCE para determinar la cuantía del nuevo plan de recompra que incluirá el reparto de su exceso de capital.
Resultados al alza
Unos beneficios que se han mantenido al alza pese a la rebaja de los tipos de interés son el principal sostén del capital sobrante, pero cada banco ha añadido a ello sus propias estrategias para generar más solvencia.
Santander y BBVA han sacado todo el partido posible a la cesión de su riesgo a terceros a través de transferencias significativas (SRT) y otro tipo de operaciones. En ambos casos, la meta es elevar la rentabilidad del negocio, deshaciéndose de los activos que generan menos retornos o que consumen más capital para centrarse en otros que producen más ganancias.
También han computado unos requerimientos regulatorios por las nuevas normas que han entrado en vigor que han sido más amables de lo que se esperaba y una gestión de su escala internacional centrada en aprovechar las sinergias y las ventas cruzadas entre negocios y países.
Sabadell también ha echado mano de las SRT, pero en su caso la estrategia se ha centrado más en disminuir el riesgo de su cartera de préstamos. Ha crecido en los segmentos más seguros y ha pisado el freno en los que no lo son tanto. Son menos ingresos, pero se reduce el consumo de capital.
