
Tanto las condiciones del Gobierno como la política de BBVA así lo determinan, pero Sabadell acumula ocho mejoras de ráting en año y medio que reducirán el coste.
Los esfuerzos de Sabadell por mejorar su solidez crediticia no caerán en saco roto. Al banco le quedan varios años de andadura como entidad independiente que tendrá que financiarse con sus propias fuerzas y que pagará en función de su ráting en cualquier escenario de futuro.
Da igual lo que suceda con la oferta de compra lanzada por BBVA. Las condiciones que ha impuesto el Consejo de Ministros así lo determinan. Durante un periodo mínimo de tres años, BBVA deberá mantener la autonomía de Sabadell en varios territorios y uno de los específicamente consignados por el Gobierno es la política de financiación.
Pero la situación sería la misma aunque el Gobierno no hubiera dicho una palabra sobre la independencia a la hora de recaudar fondos, porque basta con la obligación de que los dos bancos sigan separados. BBVA tiene una estrategia definida para susfiliales cuando constituyen un grupo separado de resolución y es que tienen que asegurarse ellas mismas su propia financiación sin depender de la matriz. Sabadell, al no poder ser integrado mediante una fusión, estaría en ese caso.
Deuda más barata
Eso afecta directamente al mercado de deuda. Sabadell no ha variado un ápice su política desde que se lanzó la opa y ha seguido trabajando para mejorar su resistencia financiera con la intención de presentar a sus accionistas la mayor fortaleza posible y garantizar un futuro con financiación más barata en caso de seguir en solitario.
El resultado han sido ocho mejoras de ráting o de perspectiva en el último año y medio por parte de las tres grandes agencias de calificación. Sabadell estaba en enero del año pasado muy cerca del bono basura (de BB+ hacia abajo). Fitch lo tenía a un escalón de la zona que marca a las empresas especulativas y con escasa solvencia y S&P solo le daba dos peldaños de diferencia.
Ahora luce una A- en una de las notas de su ráting principal, lo que significa que ha llegado al área del notable en solvencia, e incluso su deuda subordinada está ya en el territorio del grado de inversión (de BBB- hacia arriba).
Esta carrera habría quedado en nada en caso de una opa exitosa de BBVA y una posterior fusión por absorción. La deuda de Sabadell habría asumido el ráting de su nuevo dueño y sus calificaciones hubieran desaparecido.
Eso ya no sucederá. Si la opa hostil de BBVA fracasa y es rechazada, Sabadell seguirá sacando partido de su mejora crediticia y pagará menos por su financiación gracias a sus rátings más altos.
Y lo mismo acontecerá si pasa a manos de BBVA en virtud de las condiciones del Gobierno y también del modelo de resolución basado en múltiples puntos de entrada (multiple points of entry o MPE, en inglés) que tiene la entidad.
BBVA es uno de tres bancos de Europa que ha elegido ese modelo. Santander es otro de ellos, junto con HSBC. La plasmación práctica es que cada filial tiene que procurarse su propia financiación y acudir a los mercados de forma independiente para preservar la salud del conjunto en caso de tropiezo, sin que los problemas en una determinada participada puedan contagiarse al resto.
Perspectivas
A los inversores en deuda no les quita el sueño ninguna de estas opciones, según señalan fuentes financieras. Las mejoras de ráting de Sabadell están actuando como una red de seguridad que ha mantenido estable la cotización de los bonos del banco tras la decisión del Consejo de Ministros. El mercado considera que la solvencia será muy elevada en cualquiera de los casos.
«Tanto si la oferta de canje de acciones sale adelante como si no lo hace, no anticipamos que Sabadell vaya a perder la mejora del coste de financiación que ha conseguido desde que se anunció la opa», señalan los analistas de la firma experta en solvencia CreditSights.
Tampoco habrá castigo para BBVA. «Somos positivos con el banco en todos sus instrumentos de deuda», añade CreditSights.