
BBVA prima las empresas, Unicaja usa indicadores sintéticos y Santander simplifica, pero la rentabilidad es el indicador estrella de la retribución variable.
El objetivo en todos los casos es el mismo: decidir si los directivos se merecen cobrar su bonus o no y en qué cuantía. Pero los caminos no pueden ser más diferentes. Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja tienen seis fórmulas distintas para valorar la retribución variable de sus presidentes ejecutivos y consejeros delegados y las hay con hasta 11 criterios de concesión.
Y eso solo para determinar el bonus anual a corto plazo de forma cuantitativa. Es el más significativo, pero los bancos también tienen reglas cualitativas, así como retribuciones plurianuales y remuneraciones a largo plazo con diferentes métricas y criterios de concesión.
Sabadell es el que tiene el bonus anual más condicionado. Los directivos deben cumplir nueve requerimientos para cobrarlo, pero eso es sobre el papel, porque la realidad es que se convierten en 11 en el cómputo final. Hay un criterio que está subdividido en tres.
Ampliación
El año pasado eran menos. «En el marco de la revisión de los objetivos del grupo Banco Sabadell para el ejercicio 2026, y en línea con las recomendaciones supervisoras orientadas a reforzar la gestión prudente del riesgo y la solvencia, se ha incorporado un nuevo indicador estratégico: la generación de capital», explica la entidad.
El objetivo es reforzar «el compromiso con la mejora de la solvencia y la creación de valor para el accionista», añade. Porque no se trata solo de incrementar el capital de máxima calidad (CET1), sino que también computan los dividendos devengados durante el periodo.
El nuevo criterio pesa un 10% y se suma al beneficio neto, el margen de intereses más las comisiones, los gastos, la calidad del servicio, la cuota de mercado y la sostenibilidad, todos ellos con idéntica ponderación del 10% en el bonus.
Eso deja la rentabilidad sobre capital tangible (ROTE) como el criterio estrella en Sabadell, porque supone el 15% del total. No está solo. Es la métrica clave para la mayoría de los bancos. Solo Bankinter no lo usa y BBVA lo cambia por el retorno sobre el capital regulatorio (RORC).
Hay otro indicador en Sabadell que pesa un 15%, pero es el que se subdivide. El objetivo general es medir la calidad de los activos del banco y para ello se analiza el coste del riesgo (5% de peso), la morosidad (otro 5%) y la ratio de cobertura (el 5% final).
Apetito por el riesgo
CaixaBank está muy cerca de Sabadell. Sus directivos son evaluados con 10 criterios. El ROTE y el apetito por el riesgo llevan la voz cantante, con un 20% de peso cada uno, seguidos de la ratio de eficiencia, la calidad del servicio, la cuota de mercado y la morosidad.
El impulso que eleva el número de indicadores llega por la sostenibilidad, en la que CaixaBank incluye cuatro criterios con una ponderación del 2,5% cada uno. Es la forma que ha encontrado el banco de medir este parámetro en todos sus frentes, tanto los financieros, como los de gobernanza o los sociales. El número de mujeres en puestos directivos es uno de ellos.
Justo al lado contrario está Bankinter. Solo dos métricas determinan el bonus. Es cierto que el proceso total es más completo y obliga a pasar por tres fases antes de que salga la cuantía final a cobrar, pero el punto de partida es el más simple de toda la banca. El margen de exploración antes de provisiones pesa un 60% y el beneficio neto (el año pasado era antes de impuestos) supone el 40% restante.
BBVA y Unicaja están en un terreno intermedio. El primero tiene seis criterios, liderados por la rentabilidad. El presidente, el consejero delegado y buena parte de los altos directivos se juegan el 35% de su bonus anual a corto plazo con ella.
Clientes corporativos
El beneficio, la satisfacción de los usuarios, la captación de clientes y la sostenibilidad también ponderan en la paga de BBVA, pero se trata de indicadores muy habituales en los bonus españoles. El último es diferente. En una apuesta por los clientes corporativos, la entidad otorga un peso del 10% a los ingresos por comisiones de las empresas. Es el único banco que lo hace.
Unicaja le da a la rentabilidad una importancia incluso mayor que BBVA. Es el 45% de su bonus anual a corto plazo. El resto se lo reparten cuatro criterios, pero el banco malagueño usa indicadores sintéticos para abarcar más espacio y meter en el mismo punto aspectos no tan parecidos entre sí.
La sostenibilidad, por ejemplo, mide con una métrica única los objetivos de descarbonización y la eficiencia energética de la nueva producción hipotecaria. Otro criterio agrupa el número de clientes activos, su satisfacción y la de los empleados.
Santander ha decidido simplificar. Su bonus tiene este año menos condiciones que el anterior. La parte cuantitativa de la paga se ha quedado con cuatro indicadores de los que el ROTE es la estrella, una vez más. Su peso es del 35%.
Capital
Pese a la importancia que tiene la solvencia en el sector bancario, solo hay dos entidades que la utilizan para medir a sus directivos. Sabadell es una de ellas. La otra es Santander. Esta última le otorga un 25% de ponderación, así que es el segundo factor por importancia para la remuneración variable. Los otros dos son los costes y los clientes activos.
Santander tiene una segunda parte del bonus. Son los criterios cualitativos. Permiten mejorar la paga, aunque también empeorarla, y han pasado de cuatro el año pasado a dos en el actual.
Con muchos o pocos criterios, los bancos tienen en común cumplir o sobrepasar los objetivos del bonus. Así fue el año pasado, en el que todas las entidades lo pagaron a sus directivos.
El más espléndido fue Santander, que les dio el 145% de la remuneración variable objetivo. En Unicaja fue del 135% y en BBVA ascendió al 115%. CaixaBank y Sabadell empataron en el 110%, con Bankinter en el 99%.