Las acciones del primer fabricante mundial de móviles han vivido una auténtica montaña rusa en los últimos dos meses. El lanzamiento del nuevo dispositivo y su buena aceptación inicial dispararon las acciones de la compañía, pero las informaciones sobre varios casos de unidades que se incendiaron tras la explosión de las baterías desataron la tormenta. La compañía logró tranquilizar a los inversores cuando, después de paralizar las ventas de forma temporal, ofreció un reemplazo y aseguró que los nuevos terminales eran seguros. Nuevos casos de combustión, esta vez entre los Note 7 teóricamente arreglados, llevaron a la empresa a anunciar el martes su decisión definitiva de paralizar la producción.