
Sabadell necesitó varias rondas para decidir el comprador de su filial. Las elevadas sinergias permitieron a Santander ofrecer el mejor precio.
Santander consiguió decantar la balanza para convencer a Banco Sabadell de que su oferta era mucho mejor que la de Barclays, su gran rival en la compra por TSB, a última hora del lunes 30 de junio, gracias a las elevadas sinergias de la operación.
La compraventa, la más importante en el sector bancario británico en diez años, quedó encarrilada en apenas 15 días, algo que contrasta con lo habitual en este tipo de procesos, que se suelen alargar tranquilamente durante un año.
Sabadell, obligado a respetar el deber de pasividad, ha aprovechado la venta de TSB como su último cartucho para defenderse de la opa hostil de BBVA.
Hasta junio, la intención del banco presidido por Josep Oliu era mantener la propiedad de su filial británica. Al menos, ese es el mensaje que había trasladado insistentemente hasta entonces, con la duda de qué haría BBVA en caso de triunfar la opa.
Fue un banco diferente de Santander el que envió la primera carta de interés. El consejo fue informado y recibió varios informes con los que tenía que determinar si la propuesta reflejaba el valor de la entidad británica. La conclusión fue positiva.
Un proceso acelerado
El 16 de junio, Financial Times publicó que Sabadell estudiaba la venta de TSB y, entre los posibles interesados, se citaban a Barclays, HSBC, Santander y NatWest. Esa noticia facilitó que otras firmas también contactasen con el banco catalán para analizar la posibilidad de adquirir la filial. Las fuentes consultadas explican que, además, otras entidades como Metro Bank y Virgin Money participaron en la fase inicial del proceso y solicitaron información.
Uno de los requisitos de Sabadell era obtener al menos los 1.700 millones de libras (1.970 millones de euros) que pagó en 2015 cuando compró TSB a Lloyds; o sea, no incurrir en minusvalías, sin tener en cuenta los costes de la problemática integración informática en 2018 (valorados en unos 400 millones de euros) y la posterior multa de 48,65 millones de libras (56,36 millones de euros) en 2022 por las incidencias producidas como consecuencia de la fallida migración tecnológica.
Aunque varios bancos fueron los que se acercaron para pedir información en la posible venta de TSB, pronto quedó claro que Barclays y Santander eran los verdaderos interesados formalmente.
Según las fuentes consultadas por EXPANSIÓN, entre el 27 y el 30 de junio se produjo un proceso similar a una subastar para determinar el ganador, en el que se vio que la propuestas de los dos aspirantes citados estaban muy igualadas. En este tipo de procesos privados, el desempate llega solo cuando existe una diferencia significativa, que a veces alcanza el 5%.
Propuestas
Dentro de la subasta, se fueron alternando mejores propuestas tanto del banco español como del británico, aunque con unas diferencias mínimas, que obligaron a continuar el proceso. Las primeras proposiciones ya estaban por encima de los 2.000 millones de libras.
Tras esas cinco rondas -las fuentes discrepan sobre el número que realmente hubo-, Santander se distanció de Barclays con una oferta unos 50 millones de libras (58 millones de euros) superior, equivalente un 2%.
¿Cuál fue el motivo? Fundamentalmente hay que buscarlo en las sinergias de «al menos 400 millones de libras» (462 millones de euros), que es el importe que Santander comunicó el 1 de julio.
Esto supone recortar en un 50% la base de costes de TSB y en un 13% la de la suma de ambos. Ese 50% es superior a la media de entre el 30%y el 40% que se produce habitualmente en fusiones de ámbito nacional, algo que le permitió a Santander elevar el precio respecto del ofrecido por Barclays manteniendo la rentabilidad de la operación.
Tras la venta del 49% de su negocio de Polonia, la operación permite a Santander, dar un paso adelante en un mercado maduro como es Reino Unido, donde puede mejorar tanto su rentabilidad como sus beneficios.
Digestión de Tesco Bank
Por su parte, Barclays sigue con la digestión de Tesco Bank, otra de las operaciones de concentración que ha vivido recientemente el mercado británico.
Por parte de Sabadell, encabezaron las conversaciones el consejero delegado, César González-Bueno, y, sobre todo, su presidente, mientras que en Santander la negociación, en tanto que el comprador es el grupo, fue liderada desde Madrid. A ello se añade la montaña de abogados y asesores que tomaron parte.
El 1 de julio, Sabadell y Santander comunicaron un acuerdo por 2.650 millones de libras (3.100 millones de euros) por TSB, sujeto a la aprobación de los accionistas de Sabadell, el próximo 6 de agosto, además de la autorización del BCE y, en Reino Unido, de Competencia y de la Autoridad de Regulación Prudencial (PRA), adscrito al Banco de Inglaterra.