
El banco adelanta las emisiones de deuda y ya ha recaudado un 42% de lo presupuestado para todo el ejercicio. Los bonos sénior serán la estrella de un 2025 que puede quedarse sin CoCos.
Santander tiene trabajo por delante. Su plan de financiación para el año indica unas necesidades de hasta 40.500 millones de euros que tendrá que conseguir en el mercado de deuda. La matriz y sus dos grandes filiales en Reino Unido y Estados Unidos serán las encargadas de recaudar esos fondos.
El banco ya tiene una buena parte de los deberes hechos. Santander disparó el año pasado la colocación de bonos y recaudó casi 45.000 millones desde esas tres divisiones, muy por encima del plan máximo de financiación que se había marcado al arrancar 2024. Había previsto que le bastaban 35.000 millones como tope y acabó vendiendo 10.000 millones más.
Pero lo hizo con un propósito. Ese dinero extra son prefinanciaciones de emisiones que vencen en el ejercicio actual y para las cuales ya tiene repuesto. A eso se suman las colocaciones públicas de enero y febrero y otras cinco que ha realizado fuera del circuito tradicional y que ha vendido directamente a inversores privados.
Por encima
Con nueve meses y medio por delante, Santander dispone de 17.100 millones recaudados y eso es un 42% de lo que necesita para llegar al máximo que calcula en 2025. Aunque la horquilla que ha comunicado a los analistas va desde los 34.500 hasta los 40.500 millones en emisiones para este ejercicio, el banco nunca se ha quedado en la parte baja y acostumbra a pulverizar incluso la alta.
El mayor peso recae sobre la matriz y responsable del negocio en España. Esta división tiene sobre sus espaldas más de la mitad del plan de financiación, ya que las previsiones dicen que necesitará entre 20.500 y 23.500 millones este año.
La inmensa mayoría llegará en forma de bonos sénior preferentes y no preferentes, que sumarán más de 20.000 millones. También habrá emisiones de cédulas hipotecarias, pero nada asegura que se complementen con colocaciones de capital.
En el mercado se da por hecho que Santander se saltará este año la deuda subordinada y que no habrá operaciones que computen en el capital Tier 2. Las autoridades regulatorias le permiten tener un colchón del 2,44% de sus activos ponderados por riesgo en este instrumento y en la actualidad dispone de un 2,73%, así que va sobrado.
Donde no tiene exceso es en el capital Tier 1 Adicional, que se rellena con bonos contingentes convertibles (CoCos o AT1). Puede llegar al 1,83% y tiene un 1,66%, pero no le interesa conservar más de un 1,5% y por eso el plan de financiación contempla entre cero y 500 millones en emisiones.
Es una señal clara de que Santander se limitará a lo mínimo imprescindible este año en la colocación de la deuda más cara. Y eso que en enero de 2026 tiene una primera ventana de amortización de CoCos por 1.500 millones de euros que la ortodoxia del mercado dice que debería refinanciar varios meses antes de que llegue.
Opciones
Que no lo haga o que emita una cuantía inferior no significa que vaya a dejar los CoCos con vida en el mercado. Puede amortizarlos sin más, aunque deberá contar para ello con el visto bueno del Banco Central Europeo (BCE).
Tendrá que demostrar que tiene un exceso de capital y esa es su intención. Santander ha puesto en marcha una estrategia de rotación de activos y de venta de riesgo con la que está impulsando su rentabilidad y elevando la solvencia más de lo que contemplaba hace solo un par de años.
Ese capital extra es el que puede permitirle ahora pisar el freno en la emisión de CoCos y elevar con ello la rentabilidad del grupo, al ahorrarse el pago de la deuda con los intereses más altos. Si finalmente no hay ninguna colocación de estos instrumentos, será el primer año sin ellos desde 2022.
Muy lejos de la matriz, Santander UK es la siguiente división con más planes de venta de deuda. Su objetivo es recaudar de los inversores entre 11.000 y 13.000 millones, de los que ya cuenta con 4.200 millones. A la filial estadounidense le bastan entre 3.000 y 4.000 millones.
La intención de Santander es ser generoso con lo que piden las autoridades y cubrir con holgura las exigencias de deuda con capacidad para absorber pérdidas que se computan en el MREL y el TLAC, las dos regulaciones a las que está sujeto el banco. En ambos casos estará «por encima de los requerimientos regulatorios», según la promesa que ha hecho a los analistas.
También la liquidez superará las exigencias. La posición «seguirá siendo sólida» y las dos ratios que la miden (LCR y NSFR) sobrepasarán las imposiciones de las autoridades, asegura.