
Santander intensifica los esfuerzos para hacerse con la lealtad de los casi 190 millones de clientes que ya tiene en todo el mundo, incluidos los 15 millones con los que trabaja en España.
El banco quiere “principalidad” porque ello se traduce en más ingresos por venta de productos, pero también porque el cliente fiel es más barato: “Estamos incidiendo en los depósitos transaccionales. Si la gente domicilia la nómina y los recibos, tiene que tener el dinero en la cuenta corriente porque lo necesita a lo largo del mes”, dijo el CEO, Héctor Grisi, ayer, al presentar los resultados trimestrales.
El banquero fue más esquivo al explicar si Santander está siendo capaz de retener a precios razonables el dinero de aquellos clientes con mayor capacidad de ahorro, especialmente desde el tercer trimestre, cuando ya ha detectado un aumento de la presión competitiva en depósitos en España.
Mantener a raya los costes financieros en España es clave, no solo para la filial, sino para el conjunto del grupo. La brecha en la aportación de beneficios entre Santander España y la segunda unidad (por el momento, Brasil) sigue ensanchándose, y ha alcanzado los 2.100 millones, frente a los 1.600 millones de hace un año.
Ante la ofensiva en depósitos en España de los neobancos y las entidades extranjeras y de menor tamaño, Santander reitera que está logrando elevar su cartera de depósitos –más allá del impacto de una operación por 5.000 millones con una institución pública en el trimestre– y frenar su coste. “En España, estamos controlando mucho las operaciones en la banca retail”, dijo Grisi. No quedó del todo claro si los depósitos preocupan o sólo ocupan.