El impacto equivaldrá al 0,6% del beneficio neto de todo el grupo en 2027 y se debe a la decisión del Gobierno británico de elevar del 3% al 6% el impuesto sobre las ganancias del sector.
Santander UK afronta un coste bruto de unos 100 millones de libras (120 millones de euros) por la introducción de un recargo adicional del 3% sobre los beneficios que anunció la semana pasada el Gobierno británico en sus nuevos presupuestos. La medida tendrá un impacto de 1.475 millones de libras (1.767 millones de euros) en todo el sector durante los quince meses que está previsto que se aplique.
El ministro británico de Hacienda, John Healey, justificó la medida, temporal, con el argumento de que permitirá destinar fondos a aliviar el alza del coste de la vida (básicamente, el aumento de la factura energética por la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz).
Downing Street introdujo un recargo del 8% sobre los beneficios de la banca en 2016, tras la crisis financiera. En 2023, los conservadores lo redujeron al 3% y el sector temía que, con el nuevo presupuesto, el Gobierno laborista recuperase el 8%.
Según un informe de Bernstein, la sensibilidad absoluta de la filial británica del banco español por cada punto porcentual de incremento es de 27 millones de libras (32 millones de euros), de manera que el impacto acumulado (de enero de 2027 a marzo de 2028) se situaría en los 100 millones de libras referidos.
NatWest, Barclays, HSBC…
El golpe en sus competidores será más importante: 180 millones de libras anuales para Barclays, 288 millones para Lloyds Banking, 243 millones para NatWest y 297 millones para HSBC. SkyNews informó de que, en el caso de JPMorgan Chase, el impacto absoluto se situaría entre 100 y 150 millones de libras.
El titular británico de Hacienda, John Healey.
En la misma línea, RBC Capital Markets sitúa el golpe en un 0,6% del beneficio global de Santander y sus analistas hablan, también, de 80 millones de libras solo en 2027 para el grupo español. Esta firma sitúa a Nationwide y NatWest como las entidades que sufrirán un mayor golpe, en su caso equivalente al 4% del beneficio neto previsto para 2027.
Esta es la teoría, porque la práctica puede ser diferente. La Oficina para la Responsabilidad Presupuestaria (OBR) afirma que la previsión de recaudación de 1.475 millones ya incorpora un descenso de 190 millones de libras “porque se asume que algunos bancos trasladarán beneficios fuera de Reino Unido en respuesta a la tasa impositiva más alta”. “El tamaño de este efecto es incierto”, resume la agencia pública, que es independiente.
El sector bancario (y sus cotizaciones bursátiles) ha reaccionado con cierta calma al recargo, dado que el escenario que estaba sobre la mesa era mucho peor.
Consecuencias
Las consecuencias están por determinar. Mientras que el Gobierno inglés cree que serán imperceptibles, Benjamin Toms, analista de RBC Capital Markets, advierte de que la medida tendrá efectos secundarios en forma de encarecimiento del crédito y nuevos vientos en contra para la economía británica.
El director financiero de Lloyds Banking, William Charners, ha alertado recientemente de que el incremento de impuestos “dificulta más” los dos principales objetivos del sector, que son financiar a empresas, hogares y entidades para impulsar el crecimiento económico y mantener la competitividad frente a los operadores bancarios de otras jurisdicciones.
Santander UK no realizó comentarios.
Reproducción virtual de la futura sede de JPMorgan en Londres
JPMOrgan y las dudas de su megasede
JPMorgan esperó al día siguiente de conocer los presupuestos de otoño del del Gobierno británico el pasado año –en los que se descartó una subida del recargo a la banca, a diferencia de lo sucedido ahora– para anunciar una inversión de 3.000 millones de libras (3.600 millones de euros) con la que levantará su nueva sede en Canary Wharf, el segundo distrito financiero de Londres. Su jefe, Jamie Dimon, habló de “consecuencias” el pasado julio cuando en la City cuando, ya con Andy Burnham como primer ministro, ya se rumoreaba un nuevo castigo fiscal a la banca. Los medios británicos se preguntaban en ese momento si estaba en duda la construcción de su flamante nueva sede. El presupuesto conocido la semana pasada alivió el hachazo que temían las entidades financieras y el propio ministro de Hacienda, John Healey, tuvo palabras amables para agradecer el papel del sector para engrasar la economía y fomentar el crecimiento. El banco norteamericano guarda silencio sobre el futuro de su inversión, aunque pocos creen que esté en juego, dado que el golpe será menor a lo esperado y tendrá carácter temporal (se calculan más de 100 millones para JPMorgan).

