El banco solicita una reforma integral del régimen prudencial británico. Mike Regnier: «El coste de capital nos hace menos competitivos que otros prestamistas».
Santander UK ha pedido a los reguladores que relajen sus exigencias si quieren contribuir a su nueva misión de impulsar el crecimiento económico del país. Los excesivos controles y requerimientos de capital le detraen recursos y reducen su rentabilidad.
Esta es una de las conclusiones de la comunicación que la filial británica del banco español ha remitido al Comité de Regulación de Servicios Financieros de la Cámara de los Lores del Parlamento británico. La institución acaba de publicar un demoledor informe en el que urge a la Autoridad de Regulación Prudencial (PRA) y a la Autoridad de Conducta Financiera (FCA), adscritas al Banco de Inglaterra, a acometer un «cambio cultural» para cumplir el mandato por el crecimiento.
Dicho mandato fue incorporado en 2023 bajo la Ley de Servicios Financieros y Mercados. En concreto, se trata del conocido como Objetivo Secundario de Competitividad y Crecimiento (SCGO, por sus siglas en inglés).
Santander UK es una de las múltiples voces que ha escuchado el citado comité. El banco explica que en 2024 mantuvo «300 encuentros con los reguladores, respondió a 300 peticiones regulatorias y gestionó más de 400 informes regulatorios habituales, lo que equivale a más de 2.500 presentaciones en un año».
«Aplaudimos la relación productiva con nuestros reguladores —apunta la entidad—, [pero] con tal cifra de peticiones no es sorprendente que en algunas ocasiones se pongan al límite la capacidad de nuestros equipos». El banco pide mejorar la coordinación de esas peticiones, incluso sin reducir el número, para recortar el impacto sobre el banco.
En la carta enviada a los lores, Santander UK explica por qué el coste de capital en Reino Unido es más alto respecto de otros países. Aunque afirma que es difícil establecer comparaciones homogéneas, subraya: «Nuestro análisis muestra que para las firmas centradas en Reino Unido como nosotros, el requerimiento de capital parece ser significativamente más alto que en un banco equivalente con sede en la Unión Europea». «El nivel de capital requerido —continúa— es un factor para determinar decisiones de inversión, y un nivel elevado reduce el atractivo de Reino Unido».
Cambios en la regulación prudencial
De ahí que el banco incida en que ve «apropiada una revisión del régimen prudencial» para asegurarse de que se puede incurrir en el «nivel adecuado de riesgo». «El régimen de capital se ha establecido para prevenir [la crisis financiera de] 2008, un riesgo que creemos que ya no está presente en sistema», abunda la entidad. El requerimiento de capital de Basilea, las ratios de apalancamiento y liquidez y el régimen de resolución son algunos elementos sobre los que Santander UK propone cambios para asegurar la competitividad global de la banca británica, y plantea que esas modificaciones se inspiren en las políticas que funcionan internacionalmente.
Dentro de esos cambios, Santander UK pide una mayor claridad sobre cómo la FCA y la PRA se organizan para incluir en sus decisiones y políticas el mandato del SCGO y que ello tenga consecuencias prácticas y previsibles sobre la actividad de la banca. Por ejemplo, con autorizaciones y tiempos de decisión más rápidos.
El consejero delegado de Santander UK, Mike Regnier, que en el pasado ya había alertado de que Reino Unido era poco atractivo para invertir para el grupo Santander, en comparación con otros mercados en los que está presente, advierte en el citado texto: «El coste de capital que soportamos implica para nosotros que somos menos competitivos que otros prestamistas que no lo tienen».
Según el CEO de UK Finance —organización que agrupa a unas 300 empresas financieras—, David Postings, la desventaja competitiva del sector bancario respecto del resto implica que solo son capaces de sumar el 41% de los préstamos a pymes, frente al 59% de las fuentes no bancarias.
Trabajar en las causas del fraude
En la respuesta escrita enviada a la Cámara de los Lores, Santander también se queja de que, en el ámbito del fraude y las suplantaciones, el acento se ha puesto sobre todo en el «reembolso [de las cantidades defraudadas], lo que ha distraído a los actores de crear un entorno para proteger a los clientes y que no caigan» en estafas, de ahí que pida a los reguladores «apoyo para el esfuerzo» en la inversión en soluciones tecnológicas y en personal que trabaja con los clientes.
Santander advierte de que «la supervisión influye sobre el crecimiento y la competitividad» y concluye: «Facultar a las firmas a tomar riesgos oportunos bajo la seguridad de un régimen regulatorio cierto y predecible es la mejor manera de que el sector pueda facilitar que la población alcance sus metas financieras, de apoyar a las empresas para crecer y de contribuir al crecimiento económico que financiará los servicios públicos básicos».
Las reflexiones de Santander enlazan con las expresadas por el presidente del Comité de Regulación de Servicios Financieros, el lord Forsyth, quien lamentó que las barreras impuestas por el regulador «constriñen innecesariamente» a las compañías. «El sector financiero y de seguros británico contribuye con más de 200.000 millones de libras [235.000 millones de euros] a nuestra economía, de manera que su éxito es vital para las perspectivas económicas del país. Los reguladores deben hacer más para mitigarlas o eliminarlas, en tanto que hacen de Reino Unido un país menos atractivo para invertir».
