La banca española está engordando de nuevo su cartera de deuda soberana desde que empezó la pandemia, con una sonora excepción. Santander se mueve a contracorriente y, lejos de haber aprovechado el alza de rentabilidades que se produjo en el mes de marzo o el rally posterior con el que acumular plusvalías gracias a la intervención de los bancos centrales, ha recortado su riesgo soberano en balance de forma drástica. En el primer semestre su tenencia de deuda soberana española se ha reducido en 10.150 millones de euros, según los datos registrados en la CNMV.