El que fuera presidente del Banco Popular entre febrero y junio de 2017, los últimos meses previos a su intervención, Emilio Saracho, ha asegurado que la entidad «engañaba», era «un desastre», «una caca», y «con un valor muy cercano a cero, pero no valía cero sus acciones». Durante más de tres horas y media de intervención, rechazó todas las acusaciones de su antecesor, Ángel Ron, sobre que los problemas del banco se crearon por su brusca gestión o por sus declaraciones explosivas, ya que, dijo, los problemas eran muy profundos y se originaron en los años de la crisis inmobiliaria.