
Cuatro de cada 10 personas que no invierten se plantean hacerlo y la vivienda sigue siendo la opción favorita en España para rentabilizar el ahorro.
España cuenta con una de las mayores bolsas de nuevos inversores potenciales de Europa. Tres de cada cuatro hogares tienen ahorros, pero seis de cada diez no invierten actualmente en productos financieros, según una encuesta elaborada por ING Research junto a Ipsos.
El tamaño de esa hucha de dinero inmovilizado en las cuentas sitúa a España entre los mercados europeos con mayor margen para incorporar nuevos inversores. A ello se suma el creciente interés de las generaciones más jóvenes por construir patrimonio a largo plazo. Cerca de cuatro de cada diez personas que hoy no invierten aseguran que podrían hacerlo en el futuro, una señal del amplio margen que existe para transformar ahorro en inversión en España.
Pero dar el paso no siempre resulta fácil. Entre los principales obstáculos figura la aversión al riesgo, mencionada por el 56% de los encuestados que no invierten. Otro 43% reconoce que no cuenta con los conocimientos suficientes para sentirse cómodo a la hora de invertir. «Cada vez más españoles son conscientes de la importancia de planificar su futuro financiero, pero muchos siguen percibiendo la inversión como algo complejo o reservado para unos pocos», apunta Francisco Quintana, director de estrategia de inversión de ING en España.
Esta cautela lleva a muchos españoles a decantarse por alternativas más seguras, aunque también menos rentables. Es una tendencia común en la eurozona, si bien existen diferencias importantes entre países.
Cambio de tendencia
Entre 2015 y 2024, los hogares de la eurozona destinaron, de media, casi tres veces más de su ahorro financiero a depósitos que a fondos de inversión —incluidos los ETF— y siete veces más que a acciones. Sin embargo, desde principios de 2025 se aprecia un cambio de tendencia: los europeos destinan ahora tanto ahorro a fondos de inversión y ETF como a depósitos.
El giro supone una ruptura significativa con la década anterior, cuando los depósitos captaban alrededor de 2,5 veces más dinero que las inversiones vinculadas a los mercados. Además, las compras directas de acciones cotizadas han seguido disminuyendo, lo que apunta a que el cambio se está produciendo principalmente a través de fondos de inversión, en lugar de mediante la selección individual de acciones, según los datos recogidos por ING.
Pese a este cambio, los depósitos siguen dominando las carteras financieras de los europeos. Representan el 62% del total, frente al 23% de los fondos de inversión, el 10% de las acciones cotizadas y el 6% de los títulos de deuda.
La preferencia por los depósitos es todavía mayor en Francia y Países Bajos, donde concentran el 73% y el 76% de los activos líquidos, respectivamente. Bélgica e Italia, en cambio, mantienen una mayor proporción de sus carteras líquidas en activos vinculados a los mercados. España se sitúa en una posición intermedia.
También existen diferencias a la hora de elegir dónde invertir. Cuando se pregunta por los activos con mayor potencial de rentabilidad para los próximos diez años, la vivienda destinada al alquiler sigue encabezando las preferencias en España: el 45% de los encuestados la considera la opción con mejores perspectivas, por delante de otros activos financieros. En Europa, en cambio, el oro aparece como el activo al que se atribuye un mayor potencial de rentabilidad a largo plazo.
Con todo, Europa avanza en su transición del ahorro hacia la inversión, aunque todavía mantiene una brecha importante con Estados Unidos. Al otro lado del Atlántico, las acciones cotizadas, los fondos de inversión y los títulos de deuda representan aproximadamente la mitad de la riqueza financiera de los hogares.