Cuando la ministra de Economía, Nadia Calviño, declaró que “es vital la confianza de los mercados, y también la de los ciudadanos” se equivocó de prioridad respecto a las tradicionales señas de identidad socialdemócratas; según estas, lo primero es la confianza de los ciudadanos y solo después la de los mercados. Habría sido interesante escucharle reflexionar sobre lo que ocurre cuando ambas entran en contradicción.