Mariano Puig, expresidente y patriarca de la firma de perfumes que fundara su padre y que ahora preside su hijo Marc, se movía eufórico y con satisfacción juvenil entre copa y canapé por el hall del Palacio de Congresos de Toledo mientras recibía felicitaciones de cuantos se encontraba. Había tenido una intervención dentro del XX Congreso de la Empresa Familiar para rememorar los 25 años del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), del que él fue uno de los impulsores y segundo presidente (el primero fue el malogrado Leopoldo Rodés), que todos los presentes calificaron de gloriosa: “Soy catalán y también soy español, mi país, mi patria; pero, atención existe en Cataluña tenemos un grave problema, queramos o no. Soy optimista y espero y confío que entre todos podamos resolverlo. Entre todos”.