El parque nacional de Cão no fue creado para los carros, con motor o sin él. Sus montes agrestes solo se cortan por la insistencia del Duero, que a duras penas se abre camino con curvas y contracurvas. No se ve en el valle ni una casa que merezca tal nombre, solo las de aperos y los blancos palomares, que rompen el verde de los viñedos. Aquí nace Barca Velha, el vino 100, el vino perfecto según la revista Wine Entusiast.