El aeropuerto de Barajas amaneció el lunes sin las colas de taxis que acostumbran a esperar a los viajeros. El gremio decidió, esta vez, montarse en sus vehículos para salir a la calle y colapsar la capital en señal de protesta por el conflicto de las licencias VTC, empresas de alquiler de vehículos con conductor como Uber o Cabify. Ante las puertas del Ministerio de Fomento y con sus coches ocupando ocho de los 10 carriles del Paseo de la Castellana, los conductores gritaron exigiendo una solución para «el intrusismo que están sufriendo» y para que «se cumpla la ley del 1/30» —una licencia de VTC por cada 30 taxis— .