La llamada hucha de las pensiones fue pensada en el Pacto de Toledo en 1995 para afrontar el valle demográfico del final del baby boom y el desplome de nacimientos en los años ochenta. Tras pinchar la burbuja en 2007 y hasta 2011, el sistema público de pensiones perdió unos dos millones de empleos a tiempo completo, la mayoría del sector de la construcción o auxiliares. Aún así, en 2011 los ingresos de la Seguridad Social eran iguales a los gastos y la hucha permanecía intacta.