Soy una marca, quiéreme mucho

Imagina que estás enamorado. Hasta arriba. Rebosas oxitocina. Ahora imagina que han pasado 20 años y quien te disparó las hormonas sigue dejando el cepillo de dientes en el mismo bote que tú y, además, eres feliz con ello. No indiferente, sino feliz. Dice la ciencia que hasta ese paradigma ideal del largo plazo se llega a través de dos elementos: confianza y compromiso.

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