La apertura a la competencia del transporte de viajeros en ferrocarril mete presión a Renfe, el operador de siempre. Pero su presidente, Isaías Táboas, la ve como un estímulo para rejuvenecer un gigante público que el 24 de enero cumple 80 años. “Es una oportunidad para nosotros y para los ciudadanos”, señala. Nuevos servicios como el Avlo, la renovación de flota, la digitalización de procesos y de la oferta, o la búsqueda de mayor eficiencia son algunas palancas para crecer en el nuevo mercado. España ha cumplido con el espíritu de la liberalización, quizás mejor que sus comparables, y Renfe empezará a medirse con Ouigo e ILSA. Táboas se limita a valorar que “este país es muy europeísta, y esa vocación se ha demostrado con la liberalización”.